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Morderse las uñas pone en peligro tus dientes

¿Eres de los/as que se muerden las uñas y no se dan cuenta? Para muchos es un gesto sin importancia que pasa desapercibido a menos que tengas las uñas bastante desgastadas por este mal hábito.

Si aún no se lo has comentado a tu dentista te recomendamos hacerlo por prevención, pues morderse las uñas implica consecuencias peligrosas y poco conocidas para tus dedos, tu boca y tus dientes. De esta manera tu odontólogo puede ayudarte con algunos consejos o maneras de prevenirlo. En este artículo te contamos unos breves detalles sobre el peligro que implica morderse las uñas para tu salud bucodental.

Morder continua y ansiosamente las uñas puede llegar a causar diversos efectos que ponen en riesgo la salud dental, éstos pueden ser: desgaste de los dientes incisivos, mayor riesgo de infecciones, problemas de mandíbula e incluso halitosis.

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Desgaste de los dientes por morderse las uñas

El acto de morderse las uñas constantemente puede aumentar el riesgo de infecciones en la boca pues es una entrada de bacterias en tu organismo. Entre las bacterias que pueden aparecer: Staphylococcus, Candida, Escherichia Coli causando malestar en el cuerpo, vómitos y diarreas.

Problemas en la mandíbula debido al mordisqueo de uñas

El mordisqueo ansioso de las uñas también puede generar consecuencias en la articulación temporomandibular pues el gesto constante que implica una posición forzada de la mandíbula. Esto puede provocar dificultad y dolor para masticar los alimentos.

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Halitosis debido a morderse las uñas

Debido al traspaso de bacterias que ingresan en la boca por el mordisqueo persistente de las uñas aumenta la presencia de ciertas bacterias que pueden fomentar el desarrollo de mal aliento.

Para todas las dudas que tengas sobre estos temas u otros de odontología sabes que cuentas con nosotros 😉

Fuente: ICOEV

Halitosis. Causas y remedios.

mal aliento

Uno de los problemas más frecuentes que enfrentan las personas al acudir al odontólogo es la Halitosis, mejor conocida como mal aliento. Si bien no existe una solución general para curar el mal aliento, hay varios métodos para combatirlo, dependiendo de la patología que la origina. En ese sentido, es importante no atacar únicamente la enfermedad que causa la halitosis. También, es necesario realizar un conjunto de acciones para prevenir que el mal aliento vuelva.

Detalles que tienes que saber sobre la Halitosis

Causas de la halitosis

El mal aliento puede ser causado por distintas factores, entre ellos resaltan:

  • Una higiene bucal deficiente.
  • Bacterias en la boca o en la lengua.
  • Las dietas con bajas calorías y el ayuno reduce la salivación, por tanto, contribuye al mal aliento.
  • Las caries.
  • La inflamación de las encías.

¿Qué debemos hacer?

En primer lugar, si tenemos mal aliento, es necesario acudir a un odontólogo para determinar la causa de la halitosis y posteriormente empezar el tratamiento para erradicarla. Ya que, existen dos tipos de halitosis: la patológica, que es causada por una patología y la fisiológica, causada por malos hábitos o la que todos tenemos al despertar.

¿Cómo evitar la halitosis?

En caso de que el mal aliento sea fisiológico, existen una serie de recomendaciones que podemos aplicar para intentar eliminarlo, algunas de ellas incluyen:

  • La utilización del hilo dental.
  • Aplicar enjuague bucal y cepillarse los dientes todos los días.
  • Es necesario cepillar la lengua, ya que muchas bacterias no se alojan únicamente en los dientes.
  • Tratar de no consumir comidas altamente condimentadas.
  • Evitar el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas.
  • Consumir aproximadamente 1 litro de agua al día.
  • Respirar a través de la boca.

         Es importante destacar, que el uso excesivo de enjuagues bucales no elimina completamente el mal aliento, ya que muchas compañías utilizan la publicidad para engañar a sus clientes. La mejor manera de erradicar el mal aliento es seguir las recomendaciones anteriormente descritas.

Sin embargo, si al realizar todas las medidas preventivas aún tenemos mal aliento, es necesario acudir con un especialista, ya que muy probablemente tengamos una halitosis patológica, es decir, una enfermedad es la que nos está causando el mal aliento. Es primordial detectar la causa de la halitosis para poder realizar un tratamiento adecuado. Si bien existen más de 50 patologías que pueden causarnos mal olor en la boca, la halitosis patológica puede ser ocasionada por una de estas enfermedades:

  • Enfermedades pulmonares.
  • Metabolismo.
  • Hormonales.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Infecciones en la garganta como la sinusitis o la rinitis.
  • Fallas renales.

¿Qué podemos esperar del especialista?

Es probable que el dentista revise tu historial médico y te realice una serie de preguntas:

  • ¿Cuándo comenzó el mal aliento?
  • Si este es ocasional o permanente.
  • Si estamos bajo los efectos de algún antibiótico, ya que puede afectar el tratamiento.
  • La frecuencia con la que nos cepillamos los dientes.
  • Las comidas que ingerimos normalmente.
  • Si usamos regularmente un medicamento o suplemento alimenticio.
  • Si respiramos a través de la boca, roncamos o sufrimos de sinusitis.
  • Si el mal aliento lo perciben los demás.
  • ¿Con qué frecuencia utilizas el hilo dental o el enjuague bucal?

Consulta y tratamiento de la halitosis

Asimismo, las consultas odontológicas constan de 3 fases: el diagnóstico, el tratamiento y el control. Durante el diagnóstico se realizarán una serie de procedimientos de exploración bucal y análisis microbiológico de la saliva. En consecuencia, depende del paciente llevar a cabo el tratamiento y acudir a los controles de forma periódica para erradicar el mal aliento. 

Finalmente, es importante detectar el mal aliento a tiempo y tomar todas las precauciones necesarias para evitar problemas de salud y de autoestima, no dejes que la halitosis afecte tu vida.

¿Las caries son contagiosas?

La caries es generada por un microbio llamado “streptococcus mutans”, cada persona tiene sus propios microbios y hay algunas que son más propensas a esta bacteria que otras. Las caries se forman por la interacción entre almidones y azúcares presentes en la dieta y en la flora bacteriana de la boca del paciente.

Por esto, se cree que, en ciertos casos, es una enfermedad infectocontagiosa ya que en otros escenarios pueden intervenir diversos factores para facilitar la aparición de las caries.

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La caries es una enfermedad frecuente

La caries es una enfermedad bastante frecuente, es provocada por la desmineralización de las piezas dentales generadas sustancias ácidas que son favorecen a la formación de la placa bacteriana. Es así como se produce una desestructuración de los dientes y la formación de un “hueco” se conoce como “caries”.

El proceso de la caries empieza por destruir el esmalte, después la dentina hasta que llega a la pulpa del diente, que es cuando entra en etapa dolorosa y de inflamación. Cuando pasa esto, se aplican tratamientos como endodoncia y, dependiendo de lo avanzado esté el proceso de inflamación, se recurre a matar el nervio o incluso a la extracción dental.

Respondiendo a la pregunta ¿las caries son contagiosas? Se tendría que decir que sí. Aunque uno no lo crea pueden transmitirse en actos tan cotidianos como compartir la comida de otra persona probándola con la misma cuchara, probar si la comida de un niño está muy caliente y dársela con el mismo tenedor o por usar el cepillo de dientes de otra persona, por ejemplo. Es en ese momento cuando uno traspasa la saliva con todo lo que uno tiene, incluyendo las bacterias, esto favorece al contagio de caries.

¿Cómo evitar las caries?

Hay personas que tienen mayor predisposición que otras a padecer caries por la herencia genética, por ejemplo, pero es importante familiarizarse con los hábitos de higiene desde temprana edad. Para evitar las caries es primordial tener una buena higiene dental: cepillarse los dientes al menos tres veces al día o después de cada comida y evitar compartir cubiertos durante comidas.

Otro punto importante es que la pasta de dientes cuente con flúor pues favorece a la mineralización del diente; asimismo es aconsejable evitar los azúcares, dulces, postres, bebidas carbonatadas y, sobretodo, asistir al dentista una vez al año. Sabes que para esto siempre cuentas con nosotros 😉

Fuente: Consejo de dentistas

Todo lo que debes saber sobre los tonsilolitos

En ocasiones nos encontramos con casos de halitosis recurrentes a pesar de haber mantenido unos buenos hábitos de higiene bucal. Una de las posibles causas de estos episodios son los tonsilolitos, es decir, una especie de cálculos o solidificaciones que se pueden llegar a formar y a acumular en las amígdalas.

Las amígdalas son dos masas de tejido linfático que se localizan en la parte posterior de la garganta. Su función es actuar como barrera para atrapar los microorganismos que entran a través de la nariz o de la boca, y así evitar posibles causas de infecciones.

Es importante no confundir los términos amigdalitis y tonsilolitos. Los tonsilolitos se originan por la deposición de alimento en la garganta, que provoca que con el paso del tiempo los microorganismos empiecen a reproducirse. Estos microorganismos se van acumulando en las amígdalas hasta producir esta enfermedad. En cambio, la amigdalitis es una inflamación de las amígdalas por diversas causas que no están relacionadas con este proceso.

Los tonsilolitos representan una de las principales causas del mal aliento, lo cual trae consigo una incomodad desde el punto de vista social, ya que el olor que emana es muy intenso y putrefacto. Generalmente no son lesiones grandes, pero si la infección está avanzada puede generar dolor e inflamación en la garganta, oídos y dificultad para deglutir. Al examen físico, se evidencian fragmentos blanquecinos-amarillentos en las amígdalas.

Causas de los tonsilolitos

Aunque no se ha reconocido su etiología de forma contundente, se asume que la acumulación de comida en la garganta es su principal promotor. Sin embargo los especialistas enumeran las siguientes posibles razones:

  • Calcificación de elementos existentes en la sangre que se alojan en la garganta.
  • Presencia de bacterias bucales que no se tratan correctamente, quedando algunas activas y que progresivamente se van reproduciendo y creando una nueva infección.
  • Acumulación de glóbulos blancos (leucocitos) muertos.
  • Fumar cigarrillos.
  • Deficiente técnica del cepillado (Un correcto cepillado debe incluir siempre la limpieza de la lengua).
  • Salivación profusa.
  • Depósitos de comida que se descompone, creando una capa infecciosa.

Tratamiento para los tonsilolitos

  • El tratamiento habitual para esta infección suele incluir el uso de antibióticos y/o antiinflamatorios, siguiendo siempre las indicaciones del odontólogo o médico que nos esté tratando. Generalmente son dosis de hasta 10 días de administración oral o endovenosa, dependiendo del grado de infección.
  • Si los tonsilolitos son recurrentes en el paciente, una solución puede ser la extirpación de las amígdalas (intervención quirúrgica donde se extraen).
  • Cuando el grado de infección es leve, se puede recurrir a tratamientos sencillos (siempre previa consulta con el especialista) como hacer gárgaras con agua tibia salada (debe realizarse al menos tres veces al día para sentir mejoría en la zona afectada) o el uso de aplicadores o bastoncillos para drenar manualmente los cálculos (esto se debe realizar con mucho cuidado) El objetivo es extraer la mayor cantidad posible de tonsilolitos, lo cual se debería traducir en una mejora notable del dolor e inflamación.

¿Es posible prevenir los tonsilolitos?

El primer paso es siempre un correcto diagnóstico, de modo que recomendamos acudir al dentista para buscar el mejor modo de atacar la infección y prevenir que se repita en el futuro. Aunque la inflamación puede ser leve, es evidente en el momento de realizar el examen físico.

Prevenirlos es difícil si no se mantiene una buena higiene dental, ya que mientras queden restos alimenticios en la boca estos pueden llegar a originar la infección.

En los casos de tonsilolitos recurrentes se recomienda:

  • Tratar las infecciones lo antes posible para detener la proliferación de microorganismos que puedan complicar la infección.
  • Mantener una adecuada salud bucal, asistiendo periódicamente al odontólogo y habituándose a una buena y constante técnica de cepillado, para mantener a raya el desarrollo de la infección.
  • Limitar (o incluso evitar de ser necesario) el consumo de alimentos ácidos y/o fríos que puedan acrecentar los síntomas, sobre todo el dolor.

¿Cómo afecta el tabaco a tu boca?

Si eres fumador/a puede que ya sepas los efectos nocivos del consumo de tabaco en la salud, pero te recordaremos cómo afecta, especialmente, en la salud bucodental. Los efectos del cigarro pueden ser bastante severos en encías y, sobretodo, aumenta el riesgo de pérdida de piezas dentales, así como el peligro de padecer cáncer oral.

¿Qué efectos tiene el tabaco en los dientes?

Estas son algunas de las diversas consecuencias que origina el consumo de tabaco:

  • Altera el color del esmalte
  • Dificulta el éxito de algunos tratamientos dentales
  • Acelera la pérdida de hueso de los dientes
  • Disminuye la percepción de olores y sabores
  • Causa enfermedad en las encías
  • Predisposición a infecciones en la boca
  • Predisposición a cáncer oral

Según el ICOEV, los dentistas y los cirujanos maxilofaciales son los profesionales más cualificados para reconocer a tiempo una lesión o síntomas del cáncer oral en la boca. Asimismo, pueden identificar los efectos más nocivos y perjudiciales del tabaco en la boca para ayudar a tomar medidas preventivas o ejecutar un tratamiento correspondiente. El 25% de muertes por cáncer oral es provocada por la detección tardía de la enfermedad.

¿Cómo prevenir los problemas que ocasiona el tabaco en la boca?

Según un estudio de NYU Langone Medical Center se ha demostrado que al dejar de fumar tabaco se restaura la flora microbiana adecuada con el tiempo y el aumento de patologías bucodentales disminuyen.

Sabemos que para muchos fumadores/as es bastante difícil plantearse la idea de dejar este hábito, aun conociendo los efectos en su cuerpo. Sin embargo, invitamos a reflexionar sobre la real posibilidad de hacerlo y lograr reestablecer el equilibrio en tu salud, especialmente en la boca y los dientes.

En todo caso, es importante acudir a tus revisiones dentales periódicas con tu dentista para poder mantener tu salud bucodental y prevenir cualquier tipo de problema en tu boca, para esto sabes bien que cuentas con nuestros profesionales io 😉

Fuente: ICOEV

¿Conoces el origen del cepillo de dientes?

¿Te has preguntado cómo se llegó a inventar el cepillo de dientes? ¿Cómo fue incrementando la importancia de la salud dental en la historia humana?

Origen del cepillo de dientes en la antigüedad

A medida que el ser humano fue evolucionando en sus hábitos de alimentación se dio cuenta que debía incluir prácticas de higiene bucodental para mantener su dentadura a través de los años. Las civilizaciones de Egipto y Babilonia fueron precursoras en este ámbito con el uso del “Miswak” o “Siwak”, un utensilio predecesor al cepillo de dientes que se trataba de una pequeña rama extraída del árbol Salvadora Persica (con propiedades antisépticas) la cual se mordisqueaba hasta ablandarse como un cepillo, mientras que la otra punta se utilizaba con mondadientes.

cepillo de dientes dentista

Invención del cepillo de dientes

Según la Asociación Dental Americana, el inventor del cepillo de dientes fue un emperador chino hacia el año 1498, quien puso pelo de cerdo salvaje en un mango de hueso. Este instrumento fue evolucionando en el tiempo y con las rutas comerciales llegó el cepillo de dientes a Europa, pero debido a la dureza de las cerdas generaba rechazo, por esto no se utilizaron hasta el siglo XVII modificado con cerdas de caballo volviéndolos cepillos de dientes más suaves. Fue un instrumento utilizado por la realeza y clases altas pues el coste era demasiado elevado.

El cepillo de dientes como lo conocemos hoy en día llegaría en el siglo XX (sobre el año 1938), con la aparición del nylon descartándose así las cerdas de origen animal que favorecían, a la transmisión de bacterias y desinfectarlo con agua hirviendo ablandaba demasiado el cepillo y éste quedaba inservible.

Cepillo de dientes de nylon

El nuevo cepillo de nylon presentaba muchas ventajas que su anterior versión:

  • Secado rápido
  • Disminuía el riesgo de bacterias
  • Disminuía el riesgo de infección
  • Material duro y a la vez flexible
  • Mayor efectividad entre los dientes

 

Posteriormente, llega el cepillo eléctrico que se une a la variedad de cepillos de dientes que han seguido evolucionando a lo largo del tiempo con el objetivo de optimizar la higiene bucodental según cada caso. Es importante resaltar que los buenos hábitos de higiene son primordiales pues, eso sí, ningún cepillo hará magia sino mantienes una higiene dental diaria y realices tus visitas anuales al dentista. En este punto ya sabes que cuentas con nosotros 😉

Fuente: ICOEV