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¿Por qué es importante usar hilo dental a diario?

El hilo dental elimina los restos de comida atrapados entre los dientes y en la línea de las encías, donde a menudo se acumula placa y en consecuencia comienzan las enfermedades periodontales.

El hilo dental combate la gingivitis y la placa bacteriana, aunque cada vez son más los que apuestan por los cepillos interdentales, la mejor forma de llegar donde el cepillo no llega. La opción ideal para mantener tus encías y dientes en buen estado de salud.

Un poco de historia

El hilo dental aparece en por primera vez a finales del S.XIX y desde entonces su material se ha modificado multitud de veces.

Empezó siendo de seda hasta que se descubrió el nailon y ahora se comercializa en distintos materiales, sabores y diámetros.

Uso del hilo dental

Los dentistas recomiendan hacer uso del hilo dental al menos una vez al día, puesto que el cepillado normal no es suficiente para acabar con los restos que se quedan entre los dientes y dan lugar a la placa bacteriana, la responsable de las caries y multitud de enfermedades dentales.

Lo importante es usarlo de forma correcta, ya que si no puede provocar serios daños. La forma de usar correctamente el hilo dental es la siguiente:

· Enrolla la seda dental en torno a los dedos corazón y ténsala.
· Utiliza los dedos pulgar e índice para guiar el hilo dental entre los dientes.
· Pásalo también por los laterales de cada diente, siguiendo suavemente sus curvas. Esto te permitirá llegar correctamente al espacio entre el diente y las encías.
· Nunca golpees ni fuerces el hilo, ya que puede cortar o lastimar el tejido gingival.
· Utiliza secciones de hilo limpio, a medida que avanzas entre los dientes.
· Para extraer el hilo, utilice el mismo movimiento hacia atrás y hacia delante, sacándolo hacia arriba y arrastrándolo hacia los dientes.

No te lo pienses más y empieza a usar hilo dental a diario, te ayudará a tener una sonrisa más sana y bonita.

Qué debemos hacer cuando nos salen las muelas del juicio

Las muelas del juicio son cuatro y se encuentran al final de la boca. Se trata de los últimos molares en erupcionar y lo suelen hacer entre los 17-30 años, de ahí deriva el nombre con el que se las designa.

Consejos salud dental

Nuestra dentadura tiene 32 piezas dentales, entre las que distinguimos los incisivos, cuya finalidad es cortar los alimentos, los caninos que sirven para desgarrar, los premolares que colaboran con los caninos y los molares en la tarea de la masticación; y los molares que tienen la finalidad de moler la comida, haciéndola apta para la digestión.

Las muelas del juicio no tienen ninguna finalidad y son diferentes en comparación con el resto de piezas por la alineación y el tamaño de sus raíces.

Su origen se remonta al de sus antepasados, quienes a consecuencia de su alimentación, les daban mucho más uso.

Hoy en día, a consecuencia de la evolución, se han vuelto totalmente irrelevantes, de ahí que la mayoría de las veces, lo más recomendable es la extracción de estas piezas dentales.

Suelen estar relacionadas con molestias y dolores. No es un dato general pero sí muy frecuente. Esto se debe a la inflamación de la zona a consecuencia de una infección, por una incorrecta erupción cordal.

Normalmente al salir generan mucha presión debido al poco espacio que tienen en la encía, lo que provoca que durante la eclosión, los restos de comida se acumulen dentro de la corona que rodea al diente, una afección conocida como periocoronitis.

La orientación anómala también puede producir daños en las piezas vecinas o, incluso, apiñamientos dentarios. En ocasiones el dolor puede extenderse al oído, la garganta o la cabeza, impidiéndonos hablar, tragar o abrir la boca.

Cuando ocurre esto, lo recomendable es la extracción por medio de un procedimiento quirúrgico leve, que el dentista realiza de forma rutinaria. El postoperatorio es fácil y cómodo, mientras que se sigan las recomendaciones del odontólogo.

El tabaquismo y sus consecuencias

El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas. El daño que provoca el tabaquismo va más allá de la halitosis y las manchas de los dientes, esta relacionado con la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Según los expertos el principal problema del tabaquismo es que “las encías de los fumadores reciben menos aporte sanguíneo que las de los no fumadores, de modo que tienen menor capacidad defensiva ante el ataque de las bacterias”.

Las encías de los fumadores no presentan evidencias de problemas periodontales. Su aspecto puede ser absolutamente normal, no es frecuente ni la hinchazón, ni la rojez ni el sangrado. Aún así, lo recomendable es acudir al dentista, al menos dos veces al año, ya que si no tratamos este problema podemos sufrir la extracción de las piezas dañadas.

En lo referido a los cigarrillos eléctricos, aunque sus consecuencias para nuestra salud sean menores que las que entrañan los normales, no significa que su consumo este exento de riesgos, ya que la combustión de los aromas que contienen son muy perjudiciales.

A grandes rasgos los efectos más nocivos del tabaquismo son:

· Halitosis: potencian la aparición de mal aliento a causa de la sequedad e irritación de las mucosas y de las vías respiratorias, lo que contribuye a la falta de higiene de las encías. Además es frecuente la reducción del sentido del gusto y del olfato.

· Manchas y cambio de tonalidad en los dientes: el color amarillento es un dato evidente del tabaquismo, una de las consecuencias de esta nociva adicción.

· Menor aceptación de los implantes y mayor retraso en la cicatrización: la tasa de fracaso de los implantes dentales es dos veces menor que en el caso de los no fumadores.

· Riesgo de cáncer oral: enfermedad con alto riesgo de mortalidad, debido a la inhalación de sustancias nocivas, como el alquitrán y la nicotina.

El flúor, nuestro gran aliado

El flúor remineraliza el esmalte y aumenta su resistencia, así como actúa frente al desarrollo de las bacterias de la boca.

El flúor es un componente activo presente en la composición de la mayoría de colutorios y pastas dentífricas.

Los beneficios del flúor

– Afecta a la placa bacteriana de nuestros dientes e inhibe la capacidad de las bacterias que la componen de formar grandes cantidades de ácido.

– Inhibe el proceso de desmineralización de los dientes.

– Vuelve la superficie dental mucho más resistente a los ácidos que vivien en la boca.

– Favorece la remineralización de la superficie del esmalte dental.

El flúor es muy eficaz a la hora de frenar las caries dentales, ya que actúa inhibiendo la pérdida de minerales de la superficie dental y favoreciendo la reconstrucción de los componentes propios del diente.

Gracias a la intervención del flúor, se puede evitar el desarrollo del proceso de caries desde sus estados iniciales, hacer los seguimientos e incluso controlar su evolución.

Una vez hayan aparecido, se puede evitar su avance, aunque no remineralizar las zonas del esmalte que se hayan opacado.

Algunos consejos sobre el flúor

Está comprobado que la ingesta diaria, no ejerce la menor acción nociva sobre los dientes.

El mayor ejemplo para asegurarnos un consumo adecuado de flúor es la fluoración del agua potable, medida de protección colectiva, de la que se benefician todos los usuarios. De esta forma, nos aseguramos una ingesta de fluoruro óptima y permanente.

Sin embargo, la ingesta de cantidades excesivas de flúor puede provocar la fluorosis dental, al impedir que el esmalte madure normalmente, provocando la aparición de manchas en la superficie de los dientes, que solo podremos eliminar por medio de un blanqueamiento dental.

Pero si se incorpora en cantidades recomendadas, aporta grandes beneficios en la salud bucodental, ya que al fortalecer las encías, puede ser un gran aliado para la prevención de enfermedades como la caries, la gingivitis y la periodontitis.