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¿Qué son los empastes de composite?

La opción más estética para arreglar una caries o diente dañado es la de los empastes de  composite. Estos empastes cuentan con el mismo color natural que el diente aunque no todos los pacientes pueden optar a un empaste de este tipo. Cada caso requiere un tipo u otro de empaste, dependiendo de del tamaño de la caries.

El composite dental está compuesto por una resina especial de un color que se mimetiza casi a la perfección la tonalidad del esmalte de los dientes naturales de cada paciente, con lo que se consigue que apenas se perciba la diferencia. Estos empastes han sido un gran avance en la odontología moderna, ya que su precio no es demasiado elevado y su colocación muy fácil y poco dolorosa.

 

¿Qué son selladores dentales?

La forma de evitar las caries y cualquier otra enfermedad periodontal es llevando a cabo una correcta higiene bucal, cepillándonos los dientes al menos tres veces al día y usando el hilo dental a diario.

¿Qué son los selladores dentales?

Aún manteniendo estos hábitos, no es fácil eliminar totalmente los restos de comida acumulados en los dientes posteriores, conocidos como molares, cuya forma irregular es idónea para acumular placa bacteriana, responsable de dañar el esmalte y provocar las temidas caries, que si no se tratan pueden incluso provocar la pérdida de la pieza dental.

Afortunadamente existen formas de proteger y mantener tus molares limpios y sanos. Se llama sellador y se trata de una película muy fina, elaborada en plástico o un material similar, que se adhiere a la superficie masticadora de los dientes. Su función es evitar que los restos de comida penetren en los dientes.

¿A quién benefician los selladores dentales?

Pueden hacer uso de ellos tanto niños como adultos, pero es preferible colocarlos cuanto antes mejor. Se ha comprobado que las caries no son algo aleatorio, hay gente más propensa a padecerlas. Dentro del grupo de riesgo estarían aquellas personas que sufren algún tipo de discapacidad que les impida llevar a cabo una correcta higiene bucodental, los que consumen medicamentos que reducen la segregación de saliva o aquellos que llevan a cabo una dieta rica en hidratos y azúcares.

¿Cómo es el proceso de colocación?

El proceso de aplicación de estos selladores es sencillo, rápido e indoloro. Tu dentista limpiará el diente en cuestión, aplicará un gel protector y posteriormente el material sellador dentro de los surcos de los dientes en cuestión. Además, este material se puede aplicar sobre piezas que tengan caries tempranas, evitando así su avance y deterioro.

¿Cuánto duran?

Los selladores duran mucho tiempo antes de tener que ser repuestos. La duración del tratamiento varía en función de la profundidad de los surcos, la correcta colocación de los selladores y la calidad de los materiales. Lo común es que duren entre 5 y 10 años, pero es recomendable acudir a tu dentista y llevar acabo un seguimiento ante la posibilidad de que surgiera cualquier imprevisto.

 

¿Sabías que el mal hábito de morderse las uñas se llama Onicofagia?

La onicofagia es el hábito compulsivo de morderse las uñas. Puede tener, más allá de importantes consecuencias estéticas, serios problemas dentales.

Algunas de las consecuencias de esta patología tan común son:

· Desgaste de dientes: principalmente en los incisivos superiores e inferiores, lo que provoca microtraumatismos, que hacen que las piezas dentales puedan romperse o fisurarse.

· El apiñamiento de las piezas dentales: a consecuencia de la presión ejercida sobre los dientes, al mordernos los dientes de forma habitual.

· Alteración en la mandíbula: mordernos las uñas puede provocar alteraciones en la articulación temporomandibular, ocasionando molestias en la mordida.

· Lesión en las encías: al mordernos las uñas se pueden depositar o clavar en las encías restos de uñas, lo que puede provocar problemas gingivales y periodontales.

· Pueden provocar el movimiento de las piezas dentales hasta deformarlos y desgastar el esmalte.

· Con el tiempo, pueden causar caries, ya que los dientes perderán agentes protectores que les dejarán expuestos a los agentes externos.

· Pueden aparecer infecciones bacterianas que capaces de provocar herpes.

El hecho de mordernos las uñas es una consecuencia de un estado de nerviosismo y ansiedad, que muchas veces nos resulta imposible controlar.

Soluciones

Hay varias soluciones para poner fin a este problema, lo primero es controlar el estrés. Si este problema ya ha causado daños en nuestros dientes debemos acudir al dentista para que ponga solución a este problema.

La solución a los dientes astillados o rotos, sería la adhesión dental, carillas de porcelana y coronas dentales. Sin embargo, si el problema ha llegado a afectar a las encías habrá que acudir a un periodontista.

El mordernos las uñas es un mal hábito y será más fácil romperlo si los reemplazamos por algo positivo. Si no consideramos suficiente importante la salud de tus manos, piensa en la de tu boca y tu sonrisa.

La cirugía maxilofacial

Es la rama de la odontología que trata afecciones de la boca, la cara y demás estructuras faciales, causadas por un tumor, un trauma, o el propio envejecimiento. A su vez, está muy relacionada con la cirugía plástica, la neurocirugía y la otorrinolaringología. Dicha especialidad abarca gran variedad de procedimientos. Incluye  desde extracciones corrientes como las de las muelas del juicio hasta complejas intervenciones, como reconstrucciones estéticas, extracción de tumores, reconstrucción o la colocación de prótesis.

Implantología
Cirugía maxilofacial

Un dentista no es lo mismo que un cirujano maxilofacial. El dentista se ocupa de todo lo vinculado a los dientes, implantes o protésis, enfermedades de las encías, mejora de la posición dentaria y otras dolencias orales. Por otro lado el cirujano maxilofacial, aunque trata las mismas zonas que el dentista, se especializa, como su nombre indica en la cirugía que va desde injertos óseos o extracciones dentales complejas. También incluye en su área de desarrollo la colocación de los implantes dentales.

Los grupos de patologías de los que se encarga el cirujano maxilofacial son:

Cirugía oral e implantes dentales: la que se encarga de cualquier intervención de boca, desde una extracción de muelas del juicio hasta la colocación de implantes

Cirugía ortognática: destinada a la reconstrucción y corrección de anomalías y deformidades de tamaño, forma y posición de las bases óseas de las estructuras maxilomandibulares.

Tumores en cabeza y cuello: encargada de la extirpación del tumor y de la cirugía reconstructiva de tumores benignos y malignos que aparezcan es esa zona del cuerpo.

Traumatismos faciales: pueden ser fracturas faciales que afectan a la funcionalidad y la estética, fracturas del maxilar superior o la mandíbula que alteran la relación entre los dientes superiores e inferiores, y las fracturas de órbita, que afectan a la visibilidad del ojo.

Mucosa oral: son tejidos que revisten el interior de la boca que pueden sufrir alteraciones, por ejemplo durante el embarazo.

El arte (obligatorio) de cepillarse los dientes

Aunque parezca increíble hay mucha gente que no tiene el hábito de cepillarse los dientes diariamente. Un acto tan fácil y simple de realizar a muchos les da pereza hacerlo. Y esto puede llevar a tener consecuencias funestas para la salud bucal y dental: sarro, caries, gingivitis, mal olor…

Para evitar la formación de esa dañina placa dental llena de gérmenes y residuos alimenticios mezclados, solo necesitamos cepillarnos bien los dientes. Al lavarnos los dientes después de comer conseguimos también un aliento fresco.

Además unos dientes limpios te hacen sentir y lucir mejor porque tu aliento es fresco y tu sonrisa agradable.

Pero luego hay que cepillarse bien y diariamente los dientes. Los especialistas aconsejan de cepillarse los dientes de dos a tres veces tras las comidas. Hay que tener en cuenta los tiempos y la manera de hacerlo:

Los dientes no deben lavarse hasta media hora después de comer

Cepillarse los dientes inmediatamente después de comer es uno de los errores más extendidos. Si hacemos esto frotaremos el ácido, el mayor enemigo de nuestros dientes, contra éstos, haciendo que su efecto sea más intenso y duradero.

Según demostró un estudio publicado en 2004 en la revista General Dentistry, si nos cepillamos los dientes justo después de comer el proceso se intensifica, pues repartimos el ácido por toda la boca y, además, empujamos éste contra los dientes.

Por el contrario si nos cepillamos después de 30 minutos la saliva de nuestra boca hará que disminuya el nivel de acidez sin frotar estas sustancias contra nuestros dientes.

Tras las comidas lo mejor es enjuagarnos la boca con agua (o colutorio): En vez de lavarnos los dientes, lo mejor que podemos hacer tras una comida es enjuagar la boca con agua, que hará que los niveles de pH se sitúen dentro de la normalidad.

Debemos barrer los dientes, no fregarlos

A la hora de lavarnos los dientes nuestro objetivo debe ser eliminar los restos de comida y los microbios, no extenderlos por la boca.

La manera correcta de cepillarse los dientes es de arriba a abajo, no de derecha izquierda, pues de esta forma no corremos el riesgo de llevar la porquería debajo de la encía, lo que genera sarro y gingivitis.

No abusar con la pasta de dientes

Si usamos demasiada nuestra boca se llena de espuma, provocando una sensación de limpieza que no tiene por qué ser real. Se recomienda hacer una primera limpieza sin pasta de dientes.

Es obligatorio lavarnos siempre los dientes antes de ir a la cama

Cepillarse los dientes antes de acostarnos es básico para mantener una correcta higiene bucal, pues es el momento del día en el que el lavado es más necesario.

Por la noche salivamos menos y las sustancias cariogénicas campan a sus anchas por nuestra dentadura, por ello es imprescindible que las eliminemos por completo antes de ir a la cama.

Cepillado de dientes