Periimplantitis: qué es, síntomas, causas y tratamiento

La periimplantitis es una infección de las encías y del hueso que rodean un implante dental. La provoca la placa bacteriana acumulada alrededor del implante, que inflama la mucosa y va destruyendo el hueso que lo sujeta. Afecta a personas con implantes, sobre todo si han tenido periodontitis o no acuden a revisiones.

¿Qué es la periimplantitis y en qué se diferencia de la mucositis periimplantaria?

La periimplantitis es la fase avanzada de la inflamación alrededor de un implante: además de la encía, ya hay pérdida de hueso. La mucositis periimplantaria es la fase inicial, en la que solo está inflamada la mucosa y el hueso sigue intacto. Dicho de otro modo, la mucositis equivale a la gingivitis y la periimplantitis a la periodontitis, pero en un implante.

La diferencia importa porque la mucositis se puede revertir con una buena limpieza profesional y mejor higiene en casa. La periimplantitis, en cambio, necesita tratamiento para frenar la pérdida ósea, y el hueso perdido no se recupera por sí solo. Las dos son frecuentes. Una revisión sistemática de Derks y Tomasi (Journal of Clinical Periodontology, 2015) estimó una prevalencia media ponderada del 43 % para la mucositis y del 22 % para la periimplantitis. Por eso conviene detectar la inflamación en la fase de mucositis, cuando todavía tiene fácil solución.

Mucositis periimplantariaPeriimplantitis
Tejido afectadoSolo la encía que rodea el implanteEncía y hueso de soporte
Signo principalSangrado al sondaje suaveSangrado o pus, bolsa más profunda y pérdida de hueso en la radiografía
¿Es reversible?Sí, con limpieza e higieneSe puede frenar, pero el hueso perdido no vuelve solo
Abordaje habitualLimpieza profesional y refuerzo de la higieneTratamiento no quirúrgico y, si no basta, quirúrgico

¿Por qué aparece la periimplantitis?

La periimplantitis aparece porque las bacterias de la placa se acumulan alrededor del implante y desencadenan una inflamación que avanza hacia el hueso. El implante no se «pica» como un diente, pero los tejidos que lo rodean sí enferman. Algunos factores aumentan claramente el riesgo:

  • Haber tenido periodontitis. Quien perdió dientes por enfermedad de las encías tiene más tendencia a sufrirla también en los implantes.
  • Una higiene deficiente en la zona del implante, sobre todo entre implantes y bajo las prótesis.
  • No hacer mantenimiento periódico en la clínica después de colocar el implante.
  • Tabaco y diabetes, que la investigación señala como posibles factores, aunque con resultados menos concluyentes.

La revisión de Schwarz y colaboradores para el World Workshop de 2017 (publicada en 2018) concluye que hay evidencia sólida de mayor riesgo con antecedentes de periodontitis, mal control de placa y falta de mantenimiento, mientras que los datos sobre tabaco y diabetes no son concluyentes.

¿Qué síntomas tiene la periimplantitis?

La periimplantitis suele dar pocos síntomas al principio, y muchas veces no duele. Por esa razón es fácil que pase desapercibida durante meses. Los signos que conviene vigilar alrededor de un implante son estos:

  • Encía roja, hinchada o que sangra al cepillarte o al usar el cepillo interdental.
  • Salida de pus o mal sabor persistente junto al implante.
  • Mal aliento que no mejora con la higiene habitual.
  • Encía que se retrae y deja ver la parte metálica del implante o del pilar.
  • Sensación de presión o molestia al masticar.
  • En fases avanzadas, movilidad del implante o de la corona.

Si notas cualquiera de estos signos, no esperes a la siguiente revisión. Una inflamación que sangra puede ser todavía una mucositis, y tratarla a tiempo evita que llegue al hueso. La movilidad, en cambio, suele indicar una pérdida ósea importante y requiere valoración urgente.

¿Cómo se diagnostica la periimplantitis?

La periimplantitis se diagnostica combinando la exploración de la encía con una radiografía del implante. Solo con la vista no se puede saber cuánto hueso se ha perdido. En la consulta, el dentista suele seguir estos pasos:

  1. Sondaje periimplantario. Con una sonda fina y presión suave se mide la profundidad del surco que rodea el implante y se comprueba si sangra o sale pus.
  2. Radiografía. Permite ver el nivel de hueso alrededor de las espiras del implante y compararlo con radiografías anteriores.
  3. Comparación con el registro inicial. Lo ideal es tener un sondaje y una radiografía de referencia tomados al colocar la prótesis.

El consenso del World Workshop de 2017 (Berglundh y colaboradores, 2018) define la periimplantitis por la inflamación con sangrado o supuración, el aumento de la profundidad de sondaje y la pérdida ósea visible en la radiografía. Si además tienes periodontitis en otros dientes, conviene valorar tu boca completa con un estudio de periodoncia.

¿Cómo se trata la periimplantitis?

La periimplantitis se trata eliminando la placa y el sarro de la superficie del implante para detener la infección y la pérdida de hueso. El plan depende de cuánto hueso se haya perdido y de la forma del defecto. En general se avanza en dos fases:

  • Tratamiento no quirúrgico. Limpieza profunda de la superficie del implante con instrumentos específicos, irrigación con antisépticos y refuerzo de la higiene en casa. A veces el profesional retira la corona para acceder mejor.
  • Tratamiento quirúrgico. Si la inflamación persiste, se abre la encía para limpiar y descontaminar el implante a la vista. Según el caso, se remodela el tejido o se intenta rellenar el defecto óseo.

Si el implante ha perdido casi todo su soporte, puede ser necesario retirarlo y valorar opciones de reposición más adelante. En la página de tratamiento de periimplantitis te explicamos cómo lo abordamos en IO. Cualquier medicación la indica siempre el dentista según tu caso.

¿Cómo se previene la periimplantitis?

La periimplantitis se previene con una higiene diaria cuidadosa y con mantenimientos regulares en la clínica. Un implante necesita tanta atención como un diente natural, o incluso más. Estos hábitos marcan la diferencia:

  • Cepíllate dos veces al día, prestando atención a la unión entre la corona y la encía.
  • Limpia los espacios con cepillos interdentales o irrigador, sobre todo bajo puentes y prótesis sobre implantes.
  • Acude a las revisiones y a la limpieza dental profesional con la frecuencia que te indique tu dentista.
  • Controla la periodontitis antes y después de ponerte implantes dentales.
  • Si fumas, dejarlo favorece la salud de las encías en general.

Si quieres una rutina paso a paso, en nuestro artículo sobre cómo cuidar tus implantes dentales encontrarás consejos prácticos para el día a día. La clave es no dejar pasar años entre una revisión y otra.

¿Qué pasa si no se trata la periimplantitis?

Si la periimplantitis no se trata, el hueso que sujeta el implante sigue perdiéndose y el implante puede acabar moviéndose y cayéndose. La revisión de Schwarz y colaboradores (2018) señala además que la enfermedad puede empezar pronto tras la colocación y que progresa de forma no lineal y acelerada. Es decir, puede avanzar más rápido de lo que parece.

Cuantificar el problema ayuda a no restarle importancia. Un metaanálisis de 57 estudios publicado en BMC Oral Health (Díaz y colaboradores, 2022), estimó que alrededor del 19,5 % de los pacientes y el 12,5 % de los implantes presentan periimplantitis. Además de perder el implante, la pérdida de hueso puede complicar colocar uno nuevo en la misma zona. La inflamación mantenida también afecta a la comodidad al masticar y a la estética de la sonrisa. Actuar pronto suele permitir tratamientos más sencillos y conservar el implante.

Si notas que la encía de un implante sangra, se inflama o se retrae, pide cita para una revisión y un sondaje del implante. También puedes consultar tu clínica IO más cercana y organizar allí tus mantenimientos periódicos.