La malformación y la mala situación de los dientes es un calvario para mucha gente. Desde pequeño que hay que tener cuidado con cómo van creciendo los dientes, cómo se sitúan y van formando toda la estructura dental. Muchos casos se ven obligados a llevar los temibles aparatos. De eso trata la ortodoncia, la especialidad de la odontología que se ocupa de la corrección de la posición de dientes y huesos, y de los problemas en la forma de ocluir los dientes.

Actualmente existe un porcentaje elevado de la población con mal oclusiones, malas alineamiento de los dientes y malas posiciones dentarias que necesitan tratamiento de ortodoncia. Su efecto permite restablecer la funcionalidad de la boca, a la vez que mejora la estética dental y facial y, por lo tanto, aumenta la calidad de vida del paciente.

La ortodoncia puede mover un diente situado en una posición anormal hasta su posición adecuada. Además puede corregir rotaciones e inclinaciones, pues si los dientes no están bien alineados, pueden aparecer caries y enfermedades de las encías, así como padecer problemas en las articulaciones de la mandíbula.

Los tratamientos ortodónticos se pueden llevar a cabo con aparatos removibles o con aparatos fijos. Los aparatos removibles son los que quedan ajustados al perfil del paciente y se pueden extraer en cualquier momento. Los aparatos fijos son aquellos que van adheridos a la superficie dental mediante resinas y quedan tensados entre ellos gracias a un arco metálico. La fuerza aplicada por los arcos mueve los dientes con mucha precisión para que queden en la posición requerida.

Una vez realizada la inserción y activación del aparato de ortodoncia, se puede manifestar dolor y/o molestias por la presión producida durante la masticación o al apretar con fuerza los dientes. Además, son muy frecuentes las ulceraciones, debido al roce de los diferentes aparatos ortodóncicos en los tejidos blandos, que dificultan y limitan la alimentación y en algunos casos también el habla.
Luego sigue un proceso de adaptación y un cuidado del aparato en cuanto a la higiene oral para minimizar cualquier complicación durante el tratamiento de la ortodoncia. Los portadores de aparatos fijos son los que más cuidados deben mantener para que no se les cree placa bacteriana, se les produzcan gingivitis, caries o halitosis. Por eso es importante el uso de cepillos de dientes que tengan el perfil de los filamentos en forma de V que se adaptan a la forma de los aparatos de ortodoncia, junto con una pasta dentífrica y un colutorio con una formulación específica para portadores de ortodoncia.

En el caso de los aparatos removibles, se aconseja el uso de comprimidos limpiadores efervescentes que eliminan los restos de alimentos y el biofilm oral (placa bacteriana) adheridos al aparato.

Además de mantener una buena higiene bucal, conviene que los portadores de ortodoncia sigan unas pautas para mantener los aparatos en buen estado:

- No comer alimentos duros (frutos secos, pan tostado…) ni pegajosos y/o azucarados (chicles, turrones, caramelos…
– Tener cuidado con huesos de frutas y hortalizas.
– No cortar alimentos con los dientes.

Es un tratamiento eficaz a cualquier edad existiendo distintas alternativas ortodóncicas en función de cada caso.